El ritmo
Cada ruta sigue una curva: entrada, inmersión, quiebre, reposo y retorno. El primer día no exige nada. El día más exigente es el que más se recuerda. El último cierra despacio.
Caminas, navegas y escuchas con las comunidades, no sobre ellas.
Cada ruta sigue una curva: entrada, inmersión, quiebre, reposo y retorno. El primer día no exige nada. El día más exigente es el que más se recuerda. El último cierra despacio.
El grupo tiene un tope de doce viajeros, para que la visita sea soportable para el lugar. No abrimos un cupo más.
Las comunidades anfitrionas son coautoras de la ruta, no escenografía. Las nombramos cuando ellas lo han consentido.
Lo sagrado no se vende. Si un sitio, un canto o una práctica no es para mostrar, no entra en el viaje ni en la foto.
Pides permiso antes de fotografiar a una persona. Sigues la indicación del guía. Si alguien dice que algo no se muestra, no se muestra.
Si necesitas aire acondicionado, habitación privada o un plan fijo hora por hora, estos viajes no son para ti. El agua y el calendario del lugar mandan sobre el plan.
Giuliano Cavalli Gaitán, de CUCACO Travel, acompaña al grupo como tour leader. Trabaja con comunidades indígenas de Colombia. Con él viajan guías locales.